5 mar 2010

Sigue girando

A pesar de
lo que vos pienses
de mi.

A pesar de
lo que yo quiera
creer o no.

El mundo
sin vos
sigue girando.

7 ene 2010

Desmemoria de vos

¿Que te hace pensar
que aun no te olvide?
¿Que es lo que cruza por tu cabeza
cuando piensas que estas en mi corazon?
Yo te avise
que ese lugar es temporal
y que sino pagabas el alquiler
podias perderlo...
No es que ya lo haya ocupado
No es que nadie haya enrtado
sino que al fin he logrado
sacarte de alli.

6 ene 2010

La Orden

- Larralde, no me haga dudar del
equilibrio de su juicio. Salvo que me
esté tomando el pelo. ¿Me quiere
decir dónde hay mas libertad que
aquí? A ver, a ver, un solo sitio, no le
pido más.
- En las selvas del Amazonas, por
ejemplo. Y fíjese qué curioso: allí no
hay democracia representativa.

Gracias por el fuego - Mario Benedetti.


Se sentó. Era el momento con el que había soñado toda su vida. Era eso para lo
que se había preparado, para lo que había estudiado. Era su vida entera, si eso
era, su vida entera, su vida entera ¡Carajo! Pensarlo así le daba escalosfríos, los
pelos de la nuca se le ponían de punta y un sudor frío mojaba sus manos.
¿Para que había estudiado tanto sino para esto? ¿Para que conocía todas las
fronteras de la Nación? ¿Para que había estrechado tantas manos? ¿Para qué
había leído Sócrates, Platón, Arístoteles; y para no quedarnos solo con los
griegos: Nietzche, Kant y tantos otros? ¿Para qué conocía las calles de la
ciudad? ¿Para qué prestó tantas veces su oído a quien lo necesitaba? ¿Para que
se había informado de sus deseos, los de ellos, esos que a él realmente le
importaban? Todo concluía en este punto.
Por un momento se sintió abrumado, el peso de toda una vida caía sobre sus flacos
hombros. Por un momento se pensó incapaz y se encogió, se figuró pequeño en tan
imponente asiento. Tuvo miedo y quiso levantarse. Tuvo deseos de levantarse.
Realizó todo el esfuerzo que le fue posible pero no logró alzar sus piernas sino,
más bien, su mirada que se encontró con la de todos ellos. Vió en un instante todos
y cada uno de los ojos que estaban dirigidos exclusivamente hacia él y,
contrariamente a lo que cualquiera de nosotros sentiría, se llenó de coraje. Pensó
en ellos, en las mañanas y las tardes junto a ellos, en sus problemas, en sus
angustias, en las horas que pasó escuchándolos y pensó que, también, que era por
ellos lo que hacía, que era por ellos por lo que no había huído, que era por ellos
tanta preparación, tanta lectura, tantas manos, tantas reuniones. Respiró
profundo y se incorporó en el asiento que ahora le parecía pequeño y esperó. Él
sabía que este momento llegaría tarde o temprano y se sabía preparado, entonces
hizo lo que llevaba haciendo toda la vida, esperó.

El consejero se acercó, cargaba la corona en la mano. El miraba de reojo pues el
ritual ya había sido ensayado y no tenía permitido mirar directamente al
consejero. Abajo el pueblo todo esperaba este momento. Los segundos parecían
horas pero aún así su paciencia no se terminaba, llevaba tanto tiempo esperando
que se había convencido que unos segundos más o unos segundos menos no harían
diferencia. Él estaba preparado pero aún así cerró los ojos. Finalmente sintió el
frío toque del oro sobre su calota y dedujo que todo había terminado, que se
cerraba el ciclo, que la espera había valido la pena. Entonces abrió los ojos y
descubrió ante si al pueblo expectante. Ya con la ceremonia finalizada, ya
convertido en Rey, se puso de pie, aclaró su garganta con un carraspeo sutil y se
dirigió al pueblo que ansiaba oírlo:

- Tengo una orden y solo una orden para ustedes: Sean felices.

La muchedumbre reunida ante el escenario enmudeció, se apagaron todos los
murmullos que se oyeron durante la ceremonia. Los miembros del pueblo se
miraron desconcertados y luego el murmullo comenzó nuevamente y fue creciendo
en volumen. Crecía lentamente pero crecía y cada vez más se parecía a un grito
de guerra. Cuando el ruido se volvió insoportable el Rey se tapó los oídos y le dio
la espalda al pueblo. En ese mismo instante sintió que el suelo temblaba como si la
mismísima tierra fuera a abrirse en dos y a tragarlo. Eso fue lo último que sintió.
La multitud enfurecida y confundida avanzó sobre él sin importarles nada,
avanzó sobre todo lo que se alzaba a su paso. Avanzó y arrasó con todo cuanto se
puso en su camino hasta que el pueblo desapareció, hasta que borraron de la
tierra todo rastro de su existencia.

Nunca antes nadie les había dado una orden tan difícil de cumplir.

31 dic 2009

A Marta

Te decían Highlander

y vos te reías

la verdad parecía que

no te ibas a morir más

Pero el destino tiene vueltas

que suelen sorprendernos

y mirá si nos sorprendió

cuando te llevó más allá

Nos dejó boquiabiertos

con los ojos cerrados

nos dejó esperando

que vuelvas a despertar

Nos dejó con lágrimas

atragantadas en el pecho

Nos dejó con palabras

que nunca saldrán

nos dejó los sueños

dormidos en la almohada

nos dejó los libros

que nos teníamos que prestar

nos dejó un cigarro

que no fumamos juntos

nos dejó golpeados

por aquí y por allá

Pero no todas son pálidas

no todo es para llorar

porque aunque a vos te llevaron

mucho mucho más allá

Más acá nos quedaron

entre un par de recuerdos

algunos cuentos viejos

que supiste renovar

una que otra historia repetida

algunas sonrisas amplias

un par de retos inocentes

apercibimientos

que no ponías jamás

alguna nota en un examen

una foto en el placard

y a mi especialmente tu

"nacusse, mire para acá"

Quisiera mirarte Marta

vos ya no estás

pero todavía puedo escucharte

y sentirte cerca de mí

todavía podés dictarme

las respuestas que no miro

Entonces no te fuiste

Porque todavía te siento

No te fuiste

porque todavía te pienso

No te fuiste

porque todavía te escucho

No te fuiste

Porque te extrañamos

y mientras lo hagamos

No te irás

por eso cuando pienso

que ya no puedo preguntarte

que poner en este verso

cierro los ojos y escucho

“nacusse, mire para acá”

-

Sea tu voluntad

callar tu voz;

no lo sea,

callar los ecos.

Desde tus ojos que construían la esperanza,

con la templanza de quien vive un sueño

mandásteme ángeles en veleros pequeños;

en rocines, hidalgos; en asnos, Panzas.

Seas de Dios,

si es que puedes serlo.

Sea mío y de aquel

tu recuerdo.

Si el invierno egoísta dejó tu cuerpo abrasado.

Si la luna nueva se cansó de salir.

Si el tiempo tirano te secó los pasos

no te agotes, Marta, de partir.

Así,

podré escucharte junto al viento celeste

enseñándome a soñar.

Aún recuerdo el sórdido ruido rupestre

de cuando te lloré en soledad.

Sean los pretextos

y los telegramas sin firmar

y las luces en la niebla

los enemigos que aprendí a odiar.

Como una melodía gris de tormenta

que asciende levemente hacia el alma

pude sentirte, subiendo por los peldaños de la noche violenta,

un mediodía de profunda calma.

Sea tu voluntad, entonces,

no callar jamás; y si así no fuese

sea nuestra voluntad, entonces,

no dejar de oírte.


Autores= Ignacio Nacusse y Ezequiel Nacusse

14 dic 2009

Asi eres

Loca, por sobre todas las cosas.
Ciclotimica y pragmatica, indomita.
Dulce, tentadora, iluminada.
Bella como ninguna y como todas.
Domestica, indomable domadora.
Depredador disfrazado de animal domestico
Luz cegadora.
Figura de sombra y sombra figurada.
Catadora de malos tiempos,
adivinadora de amores rotos.
Futura esposa, novia antigua o
antigua novia.
Enfermizamente saludable.
Saludablemente mi enfermera.
Cuidadora de amores salvajes.
Desdomadora de grandes fieras.
Amorosa, tranquila, tierna.
Azarosa e histerica.
Loca, por sobre todas las cosas,
indomable domadora
de mi amor que espera

10 dic 2009

Cuando duermes

Cuando duermes
el cielo duerme contigo
y las estrellas son como luciernagas
que alumbran tu cama y tu paz.

Cuando duermes
el mundo duerme contigo
y el silencio es el arrullo
que acompaña tu soñar.

Cuando duermes
soy el unico que se mantiene despierto
para poder disfrutar
de tu aura angelical.

4 dic 2009

Consejos de Esculapio


Has pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse de los importunos, tu puerta quedará siempre abierta a todos; a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás horas que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.

Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en caso de urgencia; pero los ricos te tratarán como a esclavo encargado de remediar sus excesos. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.

Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podrás desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado: prolongaras vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.

Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación: ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no gastas barba, otros si no vienes de Asia; otros, si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.

Te gusta la sencillez: habrás de tomar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo: no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.

Sientes pasión por la verdad, ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros, su insignificancia, pues les molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.

Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.

No cuentes con agradecimiento: cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.

Te compadezco si sientes afán por la belleza: verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana, todos tus sentidos serán maltratados. Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuantas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre, que molestado por dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo; diciéndote satisfecho: “Gracias a que he tenido la precaución de no tirarlo.”Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interesa mucho aquella deyección.

Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por la mañana desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesarán de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos.

Tu vida transcurrirá como a la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes: la raza humana es un prometeo desgarrado por los buitres.

Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si, indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien le ocultas la llegada de su muerte: si ansias conocer, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡Hazte un médico, hijo mío!.

Hay que disfrutar las pequeñas cosas

La primera mirada por la ventana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico
el perro
la dialéctica
ducharse, nadar
música antigua
zapatos cómodos
comprender
música nueva
escribir, plantar
viajar
cantar
ser amable


Bertolt Brecht 1956

2 dic 2009

Ultimo Poema

No te escribire mas canciones
ni mas sonetos ni mas versos
no saldra de mi tintero
ni una palabra dirigida a tu existencia

No te guardare rencor
ni con vos estare enojado
no seras la razon de mi vida
ni tampoco mi musa preferida

No vere mas tus ojos
ni deseare nunca mas tu boca
no habra tiempo en que mis manos
extrañen el roce de tu cuerpo

Y cuando sea viejo tal vez te recuerde
y nostalgie
pero vos no vas a estar conmigo
y tal te escriba una cancion
algun soneto algun verso
tal vez mi tintero vuelque
gota a gota
lagrima a lagrima
alguna palabra en tu honor
y habra rencor en mi alma
por haberte perdido
y estare enojado
pero no con vos sino conmigo
y seras la razon de mis años mozos
y seras la musa de mis sonetos hermosos.
Cuando sea viejo tal vez cierre los ojos
y nostalgie
y vea tos ojos detras del espejo
y extrañe tus labios sobre los mios
y mis manos ya temblorosas
se marchitaran sin el roce de tu cuerpo

Tal vez todo esto pase
Tal vez nada de esto pase.

Somos Dos

Hay una realidad ineludible,
yo no puedo morir tu muerte,
vos no podes vivir mi vida.
Entonces no nos mientamos mas,
no digamos que somos uno solo,
ni siquiera podemos llegar a decir
que somos como uno solo.
Tenemos que afrontar la realidad,
asi como viene, fresca y dolorosa,
y empezar a decir la verdad,
que somos dos. Dos personas diferentes,
somos dos entes completamente separados,
ni aun queriendo podemos ser uno
ni siquiera parecernos.
Si te fijas bien hasta tenemos diferentes gustos,
a mi me gustas vos
a vos te gusto yo,
no lo neguemos somos dos personas aisladas.
Solas como todos, siempre solos,
pero acompañandonos en las tertulias
del crudo dia a dia.
Eso es lo importante de todo esto
no que seamos uno
o que nos sientamos uno
o que parezcamos uno
o que este uno adentro del otro
o que fusionemos nuestras pieles
o que nos configuremos en los dioses de Platon.
Lo importante es que somos dos
cada uno con su propia soledad aislada,
pero que nos acompañamos
para que nuestras soledades no esten solas
y ellas si se puedan fusionar
y finalmente sean una sola gran soledad
en la que podamos ser felices y ser dos juntos
y no estemos solos sino solamente acompañados.
Por eso no nos mietamos mas,
porque somos dos personas distintas,
aunque si hay algo que tenemos en comun...